LOS PROBLEMAS DEL TRÁFICO
Y YO... ¿ QUÉ PUEDO HACER ? (2)

- Evitar sobrepesos inútiles en el vehículo. En muchos vehículos suele haber bultos inútiles, que llevan tiempo y que no nos decidimos a sacar. Es fácil de comprender que a mayor peso del vehículo, mayor consumo de combustible.
- Restringir la utilización del aire acondicionado de los vehículos. El aire acondicionado supone un sobrepeso para el vehículo y consume energía, lo que incrementa el gasto de combustible. Gran parte de los fluidos refrigerantes que se utilizan deterioran la capa de ozono. Además, es de sobra conocido que no es beneficioso para la salud (los famosos constipados y laringitis del verano).
- Procurar utilizar gasolina sin plomo. En la actualidad, la gran mayoría de los vehículos nuevos funcionan con gasolina sin plomo. Pero es importante tener en cuenta que también muchos de los vehículos más antiguos pueden utilizar, sin problemas, este tipo de gasolina. El plomo es uno de los metales pesados más tóxicos.
- No utilizar nunca gasolina convencional en los vehículos que usan gasolina sin plomo. En la actualidad, la gran mayoría de los coches nuevos llevan un catalizador en el escape (los que utilizan gasolina sin plomo), cuya misión es retener parte de los contaminantes emitidos. Con estos vehículos sólo se puede utilizar gasolina sin plomo ya que, de lo contrario, se envenenaría el catalizador y no serviría para nada.
- Compartir el vehículo. Si se puede, intentar compartir el coche para ir al trabajo. Por ejemplo se pueden poner notas en el tablón de anuncios de la empresa o de las empresas cercanas, del centro de estudios, etc. Si cuatro personas que van al mismo sitio comparten el mismo vehículo, sólo circulará un coche en vez de cuatro.



 

El medio ambiente, cosa nuestra


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