LOS PROBLEMAS DEL TRÁFICO
CONVERTIRSE EN UN CONDUCTOR CÍVICO Y ECOLÓGICO

Este tipo de forma de conducir contamina menos, emite menos ruidos, alarga la vida del vehículo, consume menos combustible, es más segura, más barata y, a fin de cuentas, mucho más cívica y respetuosa con el prójimo y con el medio ambiente. No es difícil, sólo se trata de aplicar el más puro sentido común:

   — Conducir de una forma suave y cuidadosa, evitando acelerones bruscos y frenazos innecesarios (mayor seguridad y menos combustible, ruido y contaminación atmosférica).    — Evitar acelerones en punto muerto, arrancadas en los semáforos en plan “parrilla de salida” y exhibiciones ridículas de potencia (mayor seguridad y menos combustible, ruido y contaminación atmosférica).
   — Evitar zigzags y adelantamientos en atascos (buena educación, mayor seguridad y menos combustible, ruido y contaminación atmosférica).
   — No calentar inútilmente el motor a golpes de acelerador (no sirve para nada, deteriora el motor, mete ruido, contamina y consume mucho combustible).
   — Utilizar, siempre que se pueda, marchas largas (consumen mucho menos combustible, contaminan menos y son más silenciosas).
   — En los semáforos y atascos, dejar el coche al ralentí y, si duran mucho, apagar el motor (los atascos son lugares idóneos para que se produzcan episodios de gran contaminación del aire, y los primeros que lo respiran son los propios conductores).
   — Respetar los límites de velocidad (mayor seguridad y menos combustible, ruido y contaminación atmosférica).



 

El medio ambiente, cosa nuestra


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