LA
ENERGÍA EN EL HOGAR
- En
viviendas de nueva construcción, estudiar la posibilidad de instalar sistemas
de agua caliente que utilicen energía solar térmica (es una energía renovable
y gratuita).
- Aprovechar al máximo la luz solar que es mucho más beneficiosa para la salud física y mental, realizando las actividades, si es posible, cerca de las ventanas. Evitar al máximo la luz eléctrica artificial. Además, la luz solar es gratis, no contamina y ahorra recursos energéticos. - Limpiar
la superficie de las bombillas y tubos fluorescentes cuando sea necesario
(suavemente y con el equipo apagado y frío). Se consiguen incrementos
notables de la iluminación.
- Sustituir
progresivamente las bombillas incandescentes que se vayan fundiendo, por
bombillas compactas de bajo consumo. Aunque son más caras, se amortizan
de sobra.
- Sustituir
progresivamente los tubos fluorescentes que se vayan fundiendo, por otros
de la última generación.
- No
se deben desconectar los tubos fluorescentes en zonas en donde sea necesario
volverlos a encender en menos de 4 horas (gastan mucho al encenderse).
-
Es suficiente con regular el termostato del calentador de agua a 40ºC
en verano y 50ºC en invierno.
- Cada
2 meses, aproximadamente, vacíar más o menos 2 litros de agua del depósito
de agua caliente (por el grifo situado en la parte de abajo). Se eliminan
sedimentos, se mejora el rendimiento del calentador y, por lo tanto, se
ahorra energía.
- Procurar
no comprar cocinas de gas que tengan “llama piloto”. Pueden consumir hasta
un 40% más de gas. Por la misma razón, apagar la llama piloto del calentador
de agua cuando no se vaya a utilizar.
- Comprobar
el buen funcionamiento de las calderas de calefacción y agua caliente,
mediante el mantenimiento adecuado. Como mínimo, las calderas de gas deberían
revisarse cada dos años y las de gasóleo cada año. La revisión más sencilla
puede aumentar su eficacia en un 5%. Llamar a un técnico especialista
(esto es muy importante para calefacciones centrales comunitarias en bloques
de viviendas).
- Revisar
que las puertas y ventanas de la vivienda estén bien aisladas y
cierren herméticamente. Si no lo están, colocar cintas aislantes (se puede
comprobar con una vela; si la llama oscila, el aislamiento es malo).
- No calentar ni refrigerar habitaciones que no se usen. |
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