Los ángeles de Charlie
Los ángeles de Charlie: Belleza y ajedrez como símbolo de la inteligencia

De izquierda a derecha: Jaclyn Smith (Kelly), Kate Jackson
(Sabrina) y Farrah Fawcett Majors (Jill)
"Había una vez tres muchachitas que fueron a la academía de policía". Así empezaba la presentación de "Los ángeles de Charlie", una de las series más populares de los años 70 en todo el mundo. Los tres ángeles en cuestión eran Sabrina, la tranquila y políglota líder, Kelly, una ex showgirl con mucho mundo, y Jill, la atleta del trío. Recibían ordenes de su jefe, el misterioso Charlie Townsend, exclusivamente por teléfono y rendían cuentas a John Bosley, el intermediario del boss, quien se ocupaba, además, de ayudarlas en lo necesario y de pagar las -siempre elevadas- cuentas. Las tres detectives solían trabajar en equipo y de incógnito. Así, si investigaban el asesinato de una jockey, por ejemplo, Sabrina se hacía pasar por agente de la compañía de seguros, Kelly por periodista y Jill por otra jinete.
Sexo, sexo, sexo

Sexo. Este ingrediente, en estado puro,
fue lo que convirtió a Los ángeles de Charlie en un fenómeno
y levantó acusaciones de voyeurismo y de hacer soñar en un buen
masaje a domicilio entre su legión de seguidores. Acusaciones, por
cierto, que sólo consiguieron llevar a más telespectadores ante
la pantalla, para ver qué era eso que había levantado tanta
controversia. Y lo cierto es que la mayoría de ellos terminaban decepcionados.
Porque Los ángeles de Charlie prometía más de lo que
terminaba dando. Aunque la mayoría de los casos tenían lugar
en escenarios como centros de salud, salas de fiesta de Las Vegas u otros
lugares donde las chicas pudieran lucir escotes de vértigo, la cosa
nunca fue más allá. Nada de carne en la tele a las ocho de la
tarde. Hay niños mirando, ¡por favor! :)
Escucha
la melodía de "Los ángeles de Charlie"

Drew Barrymore, Cameron Díaz y Lucy Liu son las nuevas ángeles de Charlie
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