El incidente
de Curazao 1962
por Manuel López Michelone

Bobby Fischer y Pal Benko
México, D.F., 15 de marzo (apro).- Robert J. Fischer es uno de los talentos más extraordinarios del ajedrez. Fue, en su tiempo, el gran maestro más joven de la historia y llegó a derrocar a los amos del deporte ciencia, los rusos, quitándole el cetro mundial a Boris Spassky.
Sin embargo, esto no lo hizo de la noche a la mañana. Pasaron alrededor de 17 años, en una carrera meteórica, para que Fischer finalmente lograra su sueño de ser campeón del mundo. De ahí en adelante (1972) Fischer abandonó literalmente el ajedrez y se sabe poco de él.
He aquí una anécdota que ocurrió en 1962, en donde se jugaba el torneo de candidatos, el territorio holandés de Curazao, el cual, aparentemente, tuvo un efecto profundo en el estadunidense Bobby Fischer, el cual llegaría a ser campeón del mundo diez años después. En dicho torneo Fischer llegó lleno de optimismo, pero se fue decepcionado y cínicamente abandonó el torneo acusando a los rusos de hacer trampas.
El contingente estadunidense, estaba constituido en esas fechas por Fischer, desde luego, Pal Benko y Arthur Bisguier, el cual era el segundo de Fischer, pero que le servía igualmente de ayudante a Benko. Después de la quinta ronda de la primera vuelta (eran cuatro partidas en un torneo de todos contra todos), ambos, Fischer y Benko tenían partidas suspendidas.
Fischer demandó la asistencia de Bisguier. Benko, por su parte, que había tenido un arranque más favorable que el de su compatriota, quería también la ayuda del analista Bisguier. Benko tenía una preocupante posición suspendida con el gran Petrosian. Hubo entonces una discusión airada, en voz alta, en donde aparentemente Benko perdió, incluso, la compostura...
Al día siguiente, Fischer escribió la siguiente carta a la organización del torneo:
Esta es una protesta oficial sobre el comportamiento de Pal Benko. La noche del 9 de mayo, un poco antes de la media noche, Benko entró en mi habitación sin mi permiso. Él había seguido a Bisguier hasta aquí. Le pedí que abandonara mi cuarto inmediatamente, cuestión que rechazó. Es más, se enojó cuando me negué a permitirle a mi segundo, Athur Bisguier, que lo ayudara en su encuentro suspendido con Petrosian. Me insultó y cuando le contesté me abofeteó mientras yo estaba sentado en una silla. No le regresé el golpe. Finalmente Benko abandonó el cuarto. Sugiero que se multe o se le saque del torneo a Benko de inmediato. Bisguier fue testigo de todo el incidente.
El original de esta carta, manuscrita por Fischer mismo, se encuentra en la colección Russell, un coleccionista de toda la parafernalia ajedrecística.
Muchos años después, Russell le preguntó a Bisguier si podía dar más luz sobre dicho incidente. He aquí el comentario que escribiera Bisguier (también está el original en la colección Russell):
Yo era el segundo de Fischer en Curazao. Aunque expresé de antemano mi intención de ayudar a Benko en sus labores de análisis. Fischer insistió que cada jugador debería tener su analista de tiempo completo, pues este era un torneo individual y no uno por equipos e incluso Benko era otro oponente potencial en el torneo.
Curazao era costoso. No había fondos suficientes para dar soporte a dos analistas diferentes y además, Fischer era el favorito del torneo, mientras que Benko era el caballo negro. Aún así, se entendía tácitamente que si había tiempo suficiente y Fischer no requería de mis servicios, podría asistir a Benko o analizar con él si eso no trabajaba contra Fischer directamente.
El incidente en cuestión ocurrió después de la quinta ronda de la primera vuelta. Fischer tuvo problemas con su llegada en avión, y llegó tarde, empezando con 1.5 puntos de sus cinco primeros juegos. Había perdido una complicada partida contra Korchnoi y se sentía muy frustrado. Mientras, Benko había empezado sorprendentemente bien. Usando su arma secreta “1. g3”, había derrotado a Fischer y a Tahl, perdido con Filip y tablas con Korchnoi. Ahora enfrentaba a Petrosian en una posición que a la postre terminaría en tablas.
Mientras Fischer cenaba, y yo intentaba calmarlo por su mal resultado, Benko tocó la puerta. Era obvio que buscaba ayuda para analizar su posición con el ruso. Intenté alertarlo y le dije que estaría con él cuando acabara con Bobby. Fischer entonces preguntó a Benko que qué quería y le ordenó que saliera de su cuarto, prohibiéndole ayudarle. Benko llamó egoísta a Fischer entre otras cosas. Benko le hizo incluso algunos gestos amenazantes hasta que finalmente se retiró del cuarto. Fischer insistió que no debía ayudar a Benko y que pediría que el jugador ofensor fuera expulsado del torneo.
Han pasado muchos años desde ese incidente, en donde no queda claro si Benko abofeteó a Bobby o fue ésta una exageración del excampeón mundial. Lo que es claro es que ahora Fischer y Benko son buenos amigos, y se ven regularmente cuando Benko va a Hungría (donde Fischer vive)... Pero hubo una vez...
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