Periodista: -
¿La partida más bella de su carrera, hasta ahora?
Tahl: - Todavía no la he jugado. Me propongo jugarla cada vez
que me siento ante un tablero de ajedrez, pero aún no ha llegado.
Periodista: - ¿Cúando será campeón del
mundo?
Tahl sonrió y dijo:
- Lo diré en la Olimpiada de Munich. Primero tengo que "acordarlo"
con los demás grandes maestros.
Periodista: - ¿Contra quien preferiría jugar el match
por el título de campeón: contra Smyslov, Botvinnik o Keres?
Tahl: - Preferiría jugar simultáneas con los tres.
Periodista: - Muchos le han comparado con Lasker.
Tahl: - Pues no. Hay una gran diferencia. De Lasker dicen que estaba
perdido en una partida sí y en otra no, y de mí dicen que estoy
perdido en todas...
(Mihail Tahl, Portoroz 1958)
Periodista: -¿Qué
es lo que atrae al tablero a un jugador de ajedrez?
Tahl: - Lo mismo que la imaginación de uno se agita por la
sonrisa de una muchacha, así la imaginación se agita por las posibilidades
del ajedrez. Uno reconoce el armonioso interjuego, la belleza de las combinaciones
y por eso se siente atraído al tablero.
Periodista: -¿Cuál fue el secreto de sus métodos
de entrenamiento (en el match victorioso contra Botvinnik)?
Tahl: -Mi entrenador me contaba un nuevo chiste antes de cada partida.
(Mihail Tahl, "Chess Life", 1961)
Periodista: -
¿Has pensado en algún momento que ibas a ganar el primer puesto?
Tahl: - Aún no me había hecho a la idea de que iba a
ser el primero, así que no tuve tiempo para pensarlo detenidamente.
Periodista: -¿Y qué dirán en la URSS después
de este resultado?
Tahl: -Quizás le den un premio a Keres.
Periodista: -¿Por qué los grandes maestros soviéticos
no apuntaron ninguna victoria jugando entre sí?
Tahl: -Ya, pero no perdieron ninguna partida.
Periodista: -¿Cómo ves ahora el torneo de Candidatos?
Tahl: - Con los mismos ojos, sin las gafas oscuras.
Periodista: -¿Y de haber compartido el primer puesto con Fischer?
Tahl: - Eso de ningún modo. De haber compartido el primer puesto,
hubiéramos tenido que cantar a dúo en el banquete final...
(Mihail Tahl, Bled 1961)
La base de la tendencia de Tahl es un maravilloso sentido del humor. Para "Mischa", el ajedrez es diversión. Los que tienen el privilegio de conocerlo saben que es una de las personalidades de mejor humor. (Incluso escribió su tesis universitaria sobre los humoristas rusos). El ajedrez es, para él, el mayor pero sólo uno de los muchos goces de la vida; ¿Cómo, por tanto, deprimirse por la mera pérdida de una partida de ajedrez? El mayor regalo del humor es disipar los propios infortunios de uno. Y el humor de Tahl rezuma en el juego mismo de la partida en sí.
Muchos son los ejemplos de su ingenio. Una vez, antes de una partida con Najdorf, como quien no quiere la cosa, se fue a la playa, pero cuidadosamente dejó sus zapatos fuera de la puerta de su habitación en el hotel para que el excitable maestro argentino pensase que estaba ocupado preparando una apertura.
Hubo una época en que al joven Bobby Fischer le gustaba leer libros de Tarzán. Alguien le preguntó a un americano, en presencia de Tahl, cómo era eso posible, ya que todo el mundo sabía que a Bobby no le gustaba nada que no estuviese relacionado con el ajedrez, y Tarzán no jugaba al ajedrez. Tahl inmediatamente replicó, su mente ágil adelantándose a la fluidez con que maneja el inglés:
-Sí, Tarzán no juega al ajedrez, pero Bobby sabe que si Tarzán jugase al ajedrez... derrotaría a Chita.
(Anthony Saidy, "Tahl: La psicología de la magia")
Un día, Tahl se fue a un campo de fútbol. Durante el partido dijeron por los altavoces: "Presten atención, en la tribuna se encuentra Mihail Tahl".
- Usted se parece mucho
a Tahl - le dijo un hombre.
- Sí, ya me lo habían dicho varias veces.
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