Visitando Buenos Aires (4ª y última parte)

Buenos Aires: carnes, tango, futbol, ajedrez y cordialidad

Un artículo del MI Nelson Pinal


Nuestra estancia en Buenos Aires comprendió visitas a las afueras de la Capital. Una de ellas fue a la zona del Tigre y las Isla Delta, que son una serie de isletas dentro del mar donde se han construido casas a las que solamente se pueden llegar a través de la vía marítima. Este paseo fue primero en ómnibus hasta la terminal de trenes de San Isidro y de ahí hasta el lugar donde se toma el yate que hace el recorrido.

Antes de tomar el tren para ir al Tigre

Un antiguo casino dentro del agua

Otra de las visitas fuera de la Capital fue a una finca gaucha donde pudimos apreciar la vida en el campo argentino. Ahí asistimos a diferentes demostraciones de gauchos con boleadoras, competencias de argollas en caballo, bailes típicos y también la cocina, con el sabroso bife de chorizo, la morcilla, las empanaditas y el pollo asado.

Demostraciones de un gaucho con boleadoras

Uno de los mejores paseos que hicimos fue a la zona de la Recoleta, no muy lejos del centro de la ciudad. Estuvimos en el Cementerio, que cuenta con una infraestructura muy hermosa con mausoleos y tumbas dotados de una exquisita majestuosidad. Asimismo anduvimos por sus alrededores donde se destaca el Alvear Palace, uno de los hoteles más lujosos de la ciudad.

Tumba de Evita Perón en el Cementerio de la Recoleta

Es imposible irse de Buenos Aires sin asistir a un show de tango. Con tal fin asistimos al antiguo barrio Barracas donde en Señor Tango disfrutamos de una clásica noche porteña. Toda la tecnología de última generación está puesta al servicio de un show deslumbrante con 40 artistas en escena y un gran despliegue de música, danza y canto. El show es creado, dirigido y producido por Fernando Soler, cantante y figura central del espectáculo.

En Señor Tango

Después de una noche llena de tango nada mejor a la mañana siguiente que una visita al lugar más pintoresco de Buenos Aires, Caminito de la Boca, donde en las empedradas veredas de esta calle-museo, se respira tango por todos los rincones, y nadie deja de experimentar el porteño sentimiento arrabalero. Sus casas y comercios, están pintados con unas combinaciones de colores muy originales que deslumbran al caminante.

Una tienda de artesanías en Caminito,

donde se destacan las figuras de Carlos Gardel, Evita Perón y Diego A. Maradona

Ubicada en el barrio de la Boca, el mismo en el que se encuentra el estadio del club de fútbol más popular del país que lleva el mismo nombre, Caminito es una calle de cien metros de longitud, que en un principio fue utilizada para llevar la carga desde los diques de Pedro de Mendoza hasta las vías del ferrocarril. Según estadísticas oficiales, Caminito es el lugar más visitado de toda la ciudad, al que le siguen el Casco Histórico, la Recoleta, y Puerto Madero.

Una foto obligada en Caminito

Después de visitar Caminito uno se queda impregnado de la Buenos Aires tradicional tan agradable y maravillosa. Sin embargo, hay algo que sobresale y que constantemente apreciábamos en cualquier sitio a donde íbamos; es la cordialidad del bonaerense, su excelsa amabilidad ante una pregunta y su mejor deseo de ayuda y solidaridad con el extranjero y la admiramos en el taxista del aeropuerto, en los jóvenes del hotel donde estábamos alojados, en los colectivos y en todos los lugares donde estuvimos. Eso es una muestra del elevado nivel educacional y cultural del ciudadano común en Argentina que lo engrandece ante el turista extranjero.

No puedo terminar este artículo sin destacar mi agradecimiento al Maestro FIDE de Ajedrez, Fernando Pedró, a quién solo conocía por vía del INTERNET y que tan pronto le comuniqué mi visita a Buenos Aires, mostró su interés por afianzar su amistad y se brindó para satisfacer cualquier “necesidad ajedrecística”.

Asimismo, fue un gran placer para nosotros conocer al Arquitecto Roberto Pagura, una persona sumamente gentil y agradable. Buen conversador y con elevadísimo nivel cultural, me resultaron en extremo provechosos los momentos que me regaló hablando de historia, política, Ajedrez y otros tópicos de la realidad argentina. Alguien dijo que al país que llega un ajedrecista, si hay ajedrecistas, no se siente extranjero, pues eso me sucedió con el amigo Pagura, siempre tan servicial y dispuesto a ayudarnos en lo que estuviera a su alcance.

FIN DEL VIAJE


MI Nelson Pinal Borges


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