
La mazmorra del rey

En la foto, Edmundo es encarcelado en las mazmorras del Castillo de If, donde conoce al Abate Faria.
A diferencia de la célebre novela de Alejandro Dumas "El conde de Montecristo", el rey negro no logrará nunca salir de su confinamiento en esta partida.
(R.G.)
Partida Nº11 comentada por Dionisio Pérez
Lúcido lector: Seguimos con prisiones que albergan huéspedes ilustres.
Si en la partida anterior era la princesa de Éboli quien acababa sus días recluida
en el palacio de Pastrana, en esta ocasión es todo un rey quien termina encarcelado.
Y cuando le abren una puerta para escapar, recela de sus libertadores y prefiere
la celda. Será lo que Erich Fromm llama "el miedo a la libertad" o
que no debe de estar muy de acuerdo con las célebres sentencias que Cervantes
pone en boca de don Quijote: "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos
dones que a los hombres dieron los cielos. Con ella no pueden igualarse los
tesoros que encierra la tierra ni el mar cubre; por la libertad, así como por
la honra, se puede y se debe aventurar la vida. Y por el contrario, el cautiverio
es el mayor mal que puede venir a los hombres". Te invito a que disfrutes
libremente de la partida.
1.e4 e5
2.Ac4 Cf6
3.Cc3 Cxe4
La apertura vienesa. Ya sabe usted: valses de Strauss, concierto de año
nuevo, y Sissi emperatriz. Pastel puro, como las bailarinas de Degas.
4.Dh5 Cd6
5.Ab3 Cc6
6.Cb5 g6
Creo que a esta línea la llaman "variante Frankenstein-Drácula"
¡qué miedo!
7.Df3 Cf5
8.Dd5 Ch6
9.d4 d6
10.Axh6 Ae6
Las blancas han puesto el ojo en f7, y traen por la calle de la amargura
al pobre caballo encargado de su custodia. Al cabo, el pobre guardián lo pagó
con su vida.
11.Df3 Axb3
12.Axf8 Aa4
13.Ag7 Tg8
14.Af6 Dd7
15.Ca3 Tras la caída
del fiel caballo, se desata una ordalía de persecuciones en la que cada bando
acosa despiadadamente a las piezas del contrario que ve desvalidas.¡Ni que el
caballo fuese el archiduque Francisco Fernando y el alfil que lo liquidó fuera
el joven Gavrilo Princip! Se huele en el aire una liquidación sangrienta. Nada
de valses, sino la insurrección serbia y la represión austrohúngara, más bien.
15...Cxd4 16.Dh3
Dxh3 17.Cxh3
Cxc2+ 18.Cxc2
Axc2 19.Tc1
Ae4 20.Cg5
Axg2 Ya lo decía yo.
Las hordas han tomado la calle, las fuerzas imperiales han reaccionado y unos
y otros han causado estragos. Ahora las blancas tienen una pieza más y muchos
peones menos que las negras. La situación es delicada para ambas partes. En
los momentos difíciles se reconoce a los grandes: Las blancas realizan ahora
un movimiento audaz, sacrificando una torre para acorralar a su rival.
21.Txc7 Axh1
22.Cxf7 Ad5
23.Cxd6+ Rf8
24.Ag5 Th8
El rey negro ve amenazada su cabeza y busca refugio en el búnker con su
fiel escudero, la torre. Pero así se busca él mismo su prisión.
25.Ah6+ Rg8
26.Tg7+ Rf8
27.Tc7+ Rg8
28.Cc8 Ahora, las blancas
le muestran al rey negro que le pueden someter a una de las torturas más terribles
que cabe imaginar: un molino (tratándose de Viena, será la noria gigante del
Prater), y le ofrecen una alternativa envenenada.
28...Af3 29.Tg7+
Rf8 30.Txb7+
Rg8 El rey negro no
quiere escapar al molino por e8, ya que recibiría un mate fulminante e ignominioso
con Cd6+ y Ag5++, cual prisionero que escapa de la celda y es sorprendido. Ordena
a su ballestero que no abandone la diagonal a8-h1 bajo ningún concepto y se
dispone a pasar una larga temporada a pan y agua.
31.Tg7+ Rf8
32.Txa7+ Rg8
33.Txa8 Axa8
34.Cd6 1-0
Han blindado la cerradura de la mazmorra del rey negro y han arrojado la llave al foso de los cocodrilos, condenándole así a reclusión perpetua, que cumplirá en compañía de su escudero en las casillas g8 y h8. Se le cortan todos los suministros. El alfil vaga impotente por las casillas blancas desde las que nada puede hacer para desalojar a los dos carceleros de su señor, y contemplará desesperado cómo el rey rival se desplaza al punto e7 para permitir que el caballo ejecute al rey negro de una certera coz propinada desde f6. El negro cedió su libertad para salvar su vida y perdió una y otra. Si hay que morir, que sea a plena luz del día.
Hasta otro día, lector leal.